¿Sabías que si la economía que rodea la creatividad fuera un producto, tendría el quinto mayor volumen de negocios en el mundo? En este artículo, Honduras Digital Challenge te hablará sobre la economía naranja, o la economía creativa, que recibió este nombre en 2011 y se refiere a todo lo que se desarrolla a través de la creatividad e inspiración de las personas, para convertirse en un bien o servicio.

El término “economía naranja” fue acuñado por el escritor británico John Howkins, al darse cuenta que el mundo económico cambia constantemente, como resultado de los avances y tendencias en la sociedad. El color naranja, en cambio, ha sido históricamente ligado a la juventud y la felicidad, es por esto que sirve de representante ante una economía asociada con la cultura y la creatividad.

Además, el nombre naranja viene de la fruta y una buena manera de comer una naranja es exprimir su jugo. Algo similar ocurre con la economía creativa: una naranja que podemos exprimir tantas veces como sea necesario, mediante el intelecto.

La cultura actual, en conjunto, es tratada por la sociedad como un bien público; lo que puede ser muy perjudicial para los artistas y creativos, ya que les niega al menos dos derechos fundamentales: el reconocimiento de su actividad como una carrera legítima, y el de una compensación legítima por su trabajo. Asimismo, niega a la sociedad el tipo de progreso que los artistas, creativos y la cadena de valor pueden ofrecer.

El intercambio cultural y los procesos económicos, que convierten el contenido simbólico en bienes y servicios para la sociedad, evolucionan constantemente. Hoy en día, la naturaleza del consumo de contenido es bastante alta, por lo que constantemente se debe crear un mercado interamericano de contenidos originales (MICO, por sus siglas en español).

Según el libro “La economía naranja: una oportunidad infinita”, escrito por el experto en el tema, Felipe Buitrago: si la economía creativa fuera un producto, tendría el quinto mayor volumen de negocios en el mundo. Si fuera un país, sería la cuarta potencia económica con un PIB de $ 4,3 mil millones, ocupando 2.5 veces el gasto militar del planeta y con un total de 144 millones de trabajadores.

Aunque son varios los términos que se utilizan para aludir a este fenómeno, como industrias culturales, industrias creativas, industrias de ocio, industrias de contenidos, industrias protegidas por derechos de autor, economía cultural y economía creativa. Todas incluyen los sectores cuyos bienes y servicios se basan en la propiedad intelectual.

Sea por medio de la arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanía, cine, diseño, publicación, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, TV-Radio y videojuegos, etc. La economía naranja abre un campo de posibilidades infinitas en América Latina y el Caribe, demostrando que tienen un gran potencial para desarrollar industrias creativas a través de la innovación y el patrimonio cultural.

La economía naranja como objetivo de desarrollo:

Al desarrollar una economía naranja es posible salvar las divisiones sociales, y reunir a los desfavorecidos con los privilegiados, en torno a un objetivo común: la motivaciön por emplear las herramientas creativas para la integración social.

América Latina y el Caribe se encuentran en un momento clave para el desarrollo económico y social. La última década ha sido de rápido crecimiento, basándose en el aumento de los precios de los productos básicos de exportación. Ahora, la región se enfrenta con un desafío nuevo: tendrán que ser más creativos.

Este es el momento perfecto para aprovechar las oportunidades de una era de cambios tecnológicos disruptivos, tomando la creatividad como una base para acelerar procesos, ganar fuerza y tomar una posición en la economía global del conocimiento.

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